El entorno natural, económico y científico en el que se creó Hermasa la ha convertido en la referencia mundial del sector

El ‘Silicon Valley’ de las tecnologías de la pesca y la conserva en el que se impuso la marca Hermasa

Hermasa sólo podría haber llegado a lo más alto en Vigo. Nuestra empresa es la consecuencia de un carácter emprendedor y tecnológico, pero también el resultado de un entorno natural y económico de más de dos mil años de antigüedad. En esta esquina del continente europeo, al borde del océano, la Naturaleza configuró unas rías abrigadas del Atlántico por las que afloraban inmensos caladeros de sardina. Los castrexos, pueblos prerromanos, ya habían creado una pequeña industria alrededor del pescado en el siglo II a. de C.
En las primeras villas romanas de lo que hoy es la ciudad de Vigo, en el siglo I, se establecieron asentamientos industriales dedicados a la conserva de pescado por el sistema de salazón, asentando una cultura que se ha mantenido hasta hoy. En este espacio privilegiado se levantó el puerto pesquero de Vigo, que hoy es el más importante de Europa y en cuyo perímetro trabajan cada día más de 15.000 personas. En sus cuatro dársenas y cinco lonjas se mueven cada año más de 800.000 toneladas de especies marinas. Una porción de ese pastel de mar está dedicado a la industria conservera de Galicia. A esta actividad se suman los cultivos de mejillón en las rías, que hacen de España el principal productor de Europa.
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La cantidad de sinergias generadas en un espacio tan pequeño ha provocado una competencia tan alta que sólo con una continua inversión tecnológica es posible sobrevivir en el sector conservero. En Vigo las empresas disponen de un centro tecnológico privado de vanguardia creado a mediados del siglo XX para investigar toda la tecnología relacionada con los alimentos procedentes del mar y la acuicultura. Cada año salen de esta institución más de 70 proyectos de I+D. A este centro hay que añadir el dato de que en la costa gallega se encuentra la mayor concentración de instituciones científicas relacionadas con el mar, desde la exclusiva Facultad de Ciencias del Mar hasta los numerosos centros de investigación de Biología marina y Oceanografía que han establecido los gobiernos del Estado y la Comunidad Autónoma. Conviene recordar, por ejemplo, que en la ría de Vigo se siguen construyendo los mejores buques de investigación oceanográfica que navegan representando a las distintas naciones con intereses marítimos.
Todos estos datos ponen de relieve el nivel de exigencia en el que se ha desarrollado Hermasa durante décadas, convirtiéndose en la referencia para todas las marcas mundiales que pretenden abrir una fábrica en cualquier lugar del planeta. Hoy, la mayor parte de estas marcas tienen fábricas en las costas de todo el mundo para procesar ‘in situ’ las materias primas en los nuevos caladeros. A todas esas grandes marcas acompaña Hermasa en su expansión internacional desde hace medio siglo. Hoy llegamos a 65 países ¿Se puede tener más y mejor experiencia?